lunes, 4 de septiembre de 2017

At North Farm


Somewhere someone is traveling furiously toward you,
At incredible speed, traveling day and night,
Through blizzards and desert heat, across torrents, through narrow passes.
But will he know where to find you,
Recognize you when he sees you,
Give you the thing he has for you?

Hardly anything grows here,
Yet the granaries are bursting with meal,
The sacks of meal piled to the rafters.
The streams run with sweetness, fattening fish;
Birds darken the sky. Is it enough
That the dish of milk is set out at night,
That we think of him sometimes,
Sometimes and always, with mixed feelings?


John Ashbery

lunes, 12 de junio de 2017

El enamorado de Jorge Luis Borges


Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero, 
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.
Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.
Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.

domingo, 11 de junio de 2017

Catulo, poema V

Vivamos, Lesbia mía, y amémonos.
Que los rumores de los viejos severos
no nos importen.
El sol puede salir y ponerse:
nosotros, cuando acabe nuestra breve luz,
dormiremos una noche eterna.
Dame mil besos, después cien,
luego otros mil, luego otros cien,
después hasta dos mil, después otra vez cien;
luego, cuando lleguemos a muchos miles,
perderemos la cuenta, no la sabremos nosotros
ni el envidioso, y así no podrá maldecirnos
al saber el total de nuestros besos.

domingo, 8 de enero de 2017

Sobre Blanco nocturno y Ricardo Piglia

A propósito de la muerte de Piglia, un fragmento de 'Blanco nocturno' que siempre me deja como hechizada:

"Hay algunos hombres -dijo después- que sobreviven a todas las catástrofes, a todos los tormentos, digamos, porque tienen una convicción absoluta y una simpatía que los hace admirables. Un resplandor en el fondo de los ojos que alumbra la luz de los demás, una capacidad de inspirar afecto, no, no, no es afecto, es comprensión, y Luca es así. Cualquiera que enfrente todo lo que mi hermano tuvo que enfrentar habría capitulado, pero él no. Imposible, él es un obsesionado, capaz de borrar el mundo y seguir adelante persiguiendo la luz de la perfección hasta que al final, claro, choca con la realidad."



jueves, 5 de enero de 2017

Aes Triplex

En un magistral ensayo, titulado Aes Triplex –frase que proviene de un verso de Horacio, "Aes triplex circa pectus", que significa "tres láminas de bronce alrededor del corazón"–, Stevenson nos invita a no perder el coraje: la vida, nos dice (y es algo que pudo comprobar él mismo), es dura y está llena de peligros. Es como un bote que se hunde constantemente o como una vela que se apaga. Pese a ello, no podemos salir huyendo: tenemos que armarnos de valor, levantarnos, enfrentar nuestros miedos: proteger nuestro corazón con esas láminas de bronce y explorar el mar. Con optimismo, con valor, con temeridad, con buen humor: por muy difícil que nos resulte, por mucho que la vida nos plantee dificultades, es necesario entrenarnos, conocernos, aprender a lidiar con nosotros mismos.


Sobre 2016...

2016 fue un año peculiar. Algunos de mis amigos se casaron, otros tuvieron hijos; otros cambiaron de trabajo, de pareja, de ciudad o de país. Yo, por mi parte, siento que no cambio. A veces creo que todo se mueve a una velocidad vertiginosa y que yo permanezco igual; a veces pienso que debería apresurarme, ir más deprisa, correr más rápido. Que debería ponerme a hacer las cosas que (según me dijeron) se hacían a esta edad. Pero luego miro atrás y me doy cuenta de que, gracias a mi lentitud, he tenido la oportunidad de hacer cosas muy interesantes y de conocer a gente muy especial: mis alumnos –que me escriben siempre para preguntarme qué demonios pasa en Pedro Páramo–; mis amigos –los de aquí y los de allá, que me acompañan en todo momento–; mi familia –la de Salamanca, que me ha hecho sentir como en casa, y la de México, que pese a la distancia no se ha olvidado de mí–. Y entonces pienso que, quizá, mi lentitud no sea otra cosa que una virtud. Que los años que vienen seguramente serán difíciles, pero que, si voy paso a paso, tal vez, con suerte, logre encontrar aquello que vine a buscar a Barcelona. En todo caso, aunque este año he vivido, como todos, aventuras y desventuras (y el 2017 no será radicalmente distinto), he llegado a la conclusión de que lo importante es mantener siempre una actitud valiente, alegre y optimista, plagada de sentido del humor. En esto –y creo que Montaigne, Stevenson, Cervantes estarían de acuerdo conmigo– consiste el arte de vivir.