jueves, 12 de marzo de 2015

Vila-Matas knows


Hay un antes y un después de mi catarsis de semanas atrás. "Cuando algo concluye, uno debe pensar que empieza algo nuevo", recuerdo que me dije entonces. Y así ha sido. Al principio sabía lo que había perdido, pero no lo que podía comenzar. Avancé a tientas y lo que llegó fue la irrupción de cierto sentido de la calma aplicado a la vida. Llevaba demasiado tiempo con la impresión de que la organización del mundo me estaba arrojando cada día más a un futuro de creciente velocidad que me arrebataba el presente y me obligaba siempre a vivir en el futuro, en la vida que no existe.
     Era como si viviera no para vivir, sino para ya estar muerto. Ahora todo tiene otro ritmo, vivo fuera ya de la vida que no existe. A veces me detengo a mirar el curso de las nubes, miro todo con curiosidad flemática de diarista voluble y paseante casual: sé que hago reír, pero ando yo caliente. Y cuando escribo en casa, me acuerdo de los días en que era muy joven y en esa misma mesa de siempre comencé a escribir y para mí hacerlo era apartarme, detenerme, demorarme, deshacer, resistirme precisamente a esa carrera mortal, a esa frenética velocidad general en la que después acabé viéndome involucrado. 

domingo, 8 de marzo de 2015

La fiesta de la insignificancia



La fiesta de la insignificancia, última novela de Milan Kundera (República Checa, 1975), tiene como protagonistas a cuatro amigos –Alain, Charles, Ramón y Calibán–, amantes de las bromas y el sentido del humor. La visión de Kundera en este libro es, desde el principio, alegre y jovial, alejada de todo pathos trágico. El núcleo de la novela es la celebración de la ligereza en una época en la que, al parecer, ésta no tiene ya cabida: “La insignificancia, amigo mío, es la esencia de la existencia. Está con nosotros en todas partes y en todo momento. Está presente incluso cuando no se la quiere ver: en el horror, en las luchas sangrientas, en las peores desgracias. Se necesita con frecuencia mucho valor para reconocerla en condiciones tan dramáticas y para llamarla por su nombre. Pero no se trata tan sólo de reconocerla, hay que amar la insignificancia, hay que aprender a amarla. Aquí en este parte, ante nosotros, mira, amigo mío, está presente con toda su evidencia, toda su inocencia, toda su belleza. Sí, su belleza. […] Respira, D’Ardelo amigo mío, respira esta insignificancia que nos rodea, es la clave de la sabiduría, es la clave del buen humor” (p. 135).

martes, 3 de febrero de 2015

Libro del desasosiego


"Como todos los grandes enamorados, me gusta la delicia de la pérdida de mí mismo, en la que el gozo de la entrega se sufre completamente"

sábado, 27 de diciembre de 2014

Fabio Morábito, El idioma materno, Sexto Piso, México,2014, 178 pp.


La literatura de Fabio Morábito (Alejandría, 1955) nace de un profundo amor a la palabra: cada obra encierra una irrevocable lección estilística; cada obra representa un esfuerzo por penetrar en la verdadera piel del mundo y de las cosas; cada obra persigue, en el fondo, “el barro secreto del idioma, ese barro que una vez hallado le abrirá el idioma por completo” (p. 71). Morábito, hijo de padres italianos, escribe con intensidad, pero también con rigor y entrega; escribe en virtud de su extranjería, una extranjería que acaso le permite detenerse en el detalle, ponderar la palabra precisa y el ritmo exacto de los versos, entrever los matices más sutiles del idioma. Porque escribir, para Morábito, es también leer, su obsesión central ha sido, desde sus inicios, el estilo literario; el estilo entendido no únicamente como el esmero en la construcción de las oraciones, ni como la búsqueda del adjetivo justo o el giro sintáctico perfecto, sino –sobre todo– como la afirmación, a través del lenguaje, del espíritu y la personalidad de quien escribe, de su peculiar forma de habitar el mundo y comprender la vida. El idioma materno, su libro más reciente, es una feliz exploración de los temas que han poblado desde siempre sus cuentos y sus poemas: la vocación literaria y la comunicación humana; la arbitrariedad lingüística y la tiranía del concepto; la lectura como posibilidad de diálogo; la escritura como sitio de encuentro.

Reseña completa en: http://www.criticismo.com/el-idioma-materno/

martes, 28 de octubre de 2014

Taiye Selasi, Lejos de Ghana, Salamandra, Barcelona, 2014, 348 pp.

Lejos de Ghana, primera novela de Taiye Selasi (Londres, 1979), narra la historia de la familia Sai: el padre, Kweku, es un médico ghanés formado en Estados Unidos que muere de pronto en su casa de Acra; a su muerte, su esposa e hijos –a quienes Kweku había abandonado en América– se reúnen para acudir a su entierro en Ghana, pero esta travesía se convierte, previsiblemente, en un viaje de reconciliación con su pasado, con sus orígenes y con ellos mismos. Hay que decirlo: Lejos de Ghana es una novela ambiciosa que busca retratar la visión particular de esta familia africana –su cultura, sus conflictos, su identidad híbrida–, pero es quizá esta misma ambición la que da pie a algunos de sus más grandes defectos.

Reseña completa en: http://confabulario.eluniversal.com.mx/lejos-de-la-grandeza/

martes, 23 de septiembre de 2014

El sueño de los héroes, de Adolfo Bioy Casares



"Supo, o meramente sintió, que retomaba por fin su destino y que su destino estaba cumpliéndose. También eso lo confirmó.
    No sólo vio su coraje, que se reflejaba con la luna en el cuchillito sereno; vio el gran final, la muerte esplendorosa. Ya en el 27 Gauna entrevió el otro lado. Lo recordó fantásticamente: sólo así puede uno recordar su propia muerte. Se encontró de nuevo en el sueño de los héroes, que inició la noche anterior, en el corralón del rengo Araujo. Comprendió para quién estaba tendido el camino de la alfombra roja y avanzó resueltamente.
    Infiel, a la manera de los hombres, no tuvo un pensamiento para Clara, su amada, antes de morir.
    El Mudo encontró el cuerpo."

jueves, 18 de septiembre de 2014

Dietario voluble, de Enrique Vila-Matas

Termino de leer el Dietario voluble de Enrique Vila-Matas. Mi comentario es breve: Vila-Matas me impresiona, no por su capacidad de construir un universo sólido en torno a la literatura, sino por su empeño en hacer de ésta el núcleo central de una propuesta que encierra, sobre todo, una poética vital. 





"No nos engañemos. Se enfriará este mundo, una estrella entre las estrellas y, por otra parte, una de las más pequeñas del universo, es decir, una gota brillante en el terciopelo azul. Se enfriará este mundo un día y se deslizará en la ciega tiniebla del infinito -ni como una bola de nieve, ni como una nube muerta-, como una nuez vacía. Creo que debemos tener en cuenta esto y amar al mundo en todo momento, amarlo tan conscientemente que podamos al final cada uno de nosotros decir: he vivido."