"Supo, o meramente sintió, que retomaba por fin su destino y que su destino estaba cumpliéndose. También eso lo confirmó.
No sólo vio su coraje, que se reflejaba con la luna en el cuchillito sereno; vio el gran final, la muerte esplendorosa. Ya en el 27 Gauna entrevió el otro lado. Lo recordó fantásticamente: sólo así puede uno recordar su propia muerte. Se encontró de nuevo en el sueño de los héroes, que inició la noche anterior, en el corralón del rengo Araujo. Comprendió para quién estaba tendido el camino de la alfombra roja y avanzó resueltamente.Infiel, a la manera de los hombres, no tuvo un pensamiento para Clara, su amada, antes de morir.
El Mudo encontró el cuerpo."

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