lunes, 30 de diciembre de 2013

"The past is never dead. It's not even past."

William Faulkner, Requiem for a Nun

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Leonora Carrington, Leche del sueño (adaptación infantil y edición facsimilar), Fondo de Cultura Económica, México, 2013.


La obra de Leonora Carrington (Inglaterra, 1917) plantea siempre, en cualquiera de sus formas, un desafío a lo inescrutable, a la extraña belleza que define a los sueños y las pesadillas. En el fondo, las creaciones de Carrington parecen partir de la noción de que sólo a través del arte –del enigma que es el arte– se puede acceder a la totalidad del ser humano, no a su superficie o a su realidad inmediata sino a esa “otra realidad”, la del reverso, en donde habitan los miedos y el deseo. Leche del sueño es un universo conformado por criaturas híbridas, seres ambiguos que dialogan en todo momento con el misterio que los invade o los rodea. La doble publicación (edición facsimilar y adaptación infantil) permite apreciar Leche del sueño en parte como lo que es en realidad –una libreta, con la prosa improvisada de Leonora, sus bocetos y notas al margen–, pero también como una obra concluida y depurada, pues la edición infantil prescinde de algunos de los textos más breves del facsímil. De cualquier modo, Leche del sueño es, en esencia, un libro en donde los protagonistas –Juan sin cabeza, el niño Jorge, Humberto el Bonito, entre otros– se enfrentan a sí mismos y al mundo adulto con las únicas armas que poseen: la risa, el disparate y la travesura.

Reseña completa en Criticismo: http://criticismo.com/leche-del-sueno-adaptacion-infantil-y-edicion-facsimilar/

sábado, 30 de noviembre de 2013

Héctor Manjarrez, Anoche dormí en la montaña, Ediciones Era, México, 2013




Héctor Manjarrez (Ciudad de México, 1945) ha sido objeto de opiniones muy disímiles: cronista sentimental de una época –los sesenta, con sus ilusiones y su posterior desencanto-, atado a ciertas convenciones que lindan la caducidad o el olvido, pero a fin de cuentas inclasificable y heterogéneo. Una cosa es innegable: pocos autores mexicanos han alcanzado, como Manjarrez, el cuidado y el rigor en el manejo de la prosa, particularmente en el cuento, en donde hallamos quizá sus mejores páginas. Manjarrez es un autor plenamente consciente de su vocación; en cuatro décadas ha publicado tres volúmenes de cuentos (Acto propiciatorio, No todos los hombres son románticos y Ya casi no tengo rostro), algunas novelas (Yo te conozco, Pasaban en silencio nuestros dioses, La maldita pintura y Rainey, el asesino) y un par de libros de ensayos (de entre los que destaca El camino de los sentimientos), una cifra relativamente modesta para alguien que lleva tantos años escribiendo y que posee, además, una prosa tan bien lograda. Su más reciente y cuarto libro de cuentos, Anoche dormí en la montaña (2013), contiene en esencia lo mejor y lo menos afortunado del autor.



Reseña completa en: http://confabulario.eluniversal.com.mx/las-varias-estaciones-de-un-prosista

jueves, 7 de noviembre de 2013

Paul Auster y J. M. Coetzee, Aquí y ahora. Cartas 2008-2011, Anagrama-Mondadori, Barcelona, 2012.

“Mi generación se va poco a poco, ¿los sobreviviré yo?”, escribía George Sand a Flaubert en una de sus cartas. La amistad entre Flaubert y Sand estaba fundada en una correspondencia febril que pone de manifiesto el espíritu archiliterario del primero –a quien solo interesaban el estilo y la perfección literarios– y el menos libresco y más optimista de Sand. En estas cartas resuena con fuerza la experiencia personal, pero también la experiencia estrictamente literaria; su epistolario constituía un serio intento por conciliar la vida con la escritura, además de un espacio en el que ambos podían explorar con libertad sus respectivas obsesiones. Para el lector, el encuentro con este tipo de epistolarios representa una oportunidad privilegiada: la posibilidad de situarse en un espacio en el que dos escritores –más aún, dos amigos escritores– intercambian sus inquietudes vitales y literarias, sus conflictos, las preocupaciones que son también la materia prima de sus ficciones.

Reseña completa en:
http://criticismo.com/aqui-y-ahora-cartas-2008-2011/

Luis Jorge Boone, Tierras insólitas, Almadía, México, 2013.

Por: Liliana Muñoz

Sabemos de antemano que el cuento fantástico es un género difícil de aprehender o explicar pues, por su propia naturaleza, escapa a reglas fijas o convenciones claramente definidas: sus límites son los de la fantasía misma. En México, podemos hallar las primeras vetas de lo fantástico en los relatos de José María Roa Bárcena y Vicente Riva Palacio; sobra señalar, no obstante, que esta “tradición” ha ido evolucionando y su descendencia es, en la actualidad, heterogénea. Tierras insólitas, antología de cuentos fantásticos compilada por Luis Jorge Boone (Monclova, 1977), pretende ser una muestra de la diversidad del género en el panorama de la narrativa mexicana contemporánea.

Reseña completa en:
http://criticismo.com/tierras-insolitas/

lunes, 9 de septiembre de 2013

Sobre el tiempo

"But now you were in time, and time is long. And times goes on, and time grows large, and time is like a relapse after a long illness." Rilke

miércoles, 26 de junio de 2013

Alessandro Baricco, Mr Gwyn, Anagrama, Barcelona, 2012.


Italo Svevo estaba convencido de que llegaría el momento en que la escritura vendría a suplantar a la horrible vida verdadera, aquella en la que abundan todos esos días que se escapan hasta formar los años. La profecía de Svevo era definitiva: “la vida será literaturizada”. Nos leeremos y escribiremos los unos a los otros y la realidad se corregirá o se cristalizará. En la actualidad, salvo algunas excepciones (Vila-Matas, Roth, Coetzee, Auster), son pocos los autores contemporáneos que logran verdaderamente hacer de la literatura el núcleo, la médula misma de sus obras. Prevalece más bien una tendencia a la superficialidad, a saturar los textos de citas y referencias gratuitas o, en el peor de los casos, a elegir como protagonistas a escritores o poetas atormentados, como si ello bastara para saldar alguna cuenta pendiente. Hace falta profundidad en el trabajo literario, pero sobre todo una mayor comprensión de la compleja tarea que tiene el escritor entre sus manos. Su materia prima es la vida, y por esta razón, no basta con percibirla o habitarla: es necesario sumergirse en ella, involucrarse con ella, ‘literaturizarla’. Quizá por esto resulta un tanto irónico que Mr Gwyn, la última novela de Alessandro Barrico (Turín, 1958), aborde esta problemática sin poder desprenderse, ella misma, de la superficialidad a la que he aludido; la obra parece criticarse, buscarse, y tal vez la escritura vital que Jasper Gwyn persigue con desesperación es aquella que no terminamos de encontrar en esta novela de Baricco.

Reseña completa en:

http://criticismo.com/mr-gwyn/