“Mi generación se va poco a poco, ¿los sobreviviré yo?”, escribía George
Sand a Flaubert en una de sus cartas. La amistad entre Flaubert y Sand
estaba fundada en una correspondencia febril que pone de manifiesto el
espíritu archiliterario del primero –a quien solo interesaban el estilo y
la perfección literarios– y el menos libresco y más optimista de Sand.
En estas cartas resuena con fuerza la experiencia personal, pero también
la experiencia estrictamente literaria; su epistolario constituía un
serio intento por conciliar la vida con la escritura, además de un
espacio en el que ambos podían explorar con libertad sus respectivas
obsesiones. Para el lector, el encuentro con este tipo de epistolarios
representa una oportunidad privilegiada: la posibilidad de situarse en
un espacio en el que dos escritores –más aún, dos amigos escritores–
intercambian sus inquietudes vitales y literarias, sus conflictos, las
preocupaciones que son también la materia prima de sus ficciones.
Reseña completa en:
http://criticismo.com/aqui-y-ahora-cartas-2008-2011/

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