miércoles, 15 de julio de 2020


"Sin embargo, ser persona es precisamente hacerse cargo de sí mismo como un ser abierto, desbalanceado, gravitante hacia la comunión personal, hacia la vida inspirada. Y hay actos inspirados que avivan esa tensión a los otros concretos, que nos despiertan del tráfico abstracto, que nos liberan, que exigen un ejercicio de nuestro ser concreto y así nos enfrentan a nuestra propia gravitación, a nuestra carencia, a eso único necesario que es el amor.

Estos actos exigen la totalidad de nuestro ser, no nada más los ojos o tal o cual entrenamiento. por eso nos reconstituyen, nos desalienan, nos recobran como totalidades, aunque sea temporalmente y con el riesgo de otro de género de alienaciones." (Gabriel Zaid)

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