sábado, 26 de enero de 2013

Tedi López Mills, El libro de las explicaciones, Almadía, México, 2012.


Por: Liliana Muñoz
Do I dare
Disturb the universe
In a minute there is time
For decisions and revisions which [a minute will reverse
T. S. Eliot
El Libro de las explicaciones de Tedi López Mills (Ciudad de México, 1959) es una buena muestra de un género poco cultivado en nuestro país: el ensayo personal. Sobra señalar que en rigor todo ensayo es, o debería ser, personal. Sin embargo, se ha enfatizado a menudo la diferencia entre el ensayo en el que el autor narra experiencias individuales (por ejemplo, El cazador de Alfonso Reyes o Movimiento perpetuo de Monterroso) y el ensayo de crítica literaria, del que abundan títulos. Lo cierto es que en México el ensayo personal ha sido opacado por el ensayo de crítica, nicho perfecto para el despliegue de erudición y de mayor prestigio intelectual, aunque no necesariamente más inteligente. Por ello, resulta un tanto sorpresivo que Tedi López Mills, quien se ha dedicado casi en forma exclusiva a la poesía, explore las posibilidades de este género (aunque antes había publicado La noche en blanco de Mallarmé, un minucioso y reflexivo retrato del poeta francés, mucho más en la línea del ensayo de crítica literaria). En el Libro de las explicaciones, López Mills escribe justamente sobre su propia vida: sus obsesiones, sus lecturas de adolescencia, sus preguntas. Pero, ¿no había escrito Michel de Montaigne en sus Ensayos: “No escribo mis acciones, me escribo yo, mi esencia”? Tedi, entonces, se escribe ella, para explicarse a sí misma y a sus lectores (“son temas que giran a mi alrededor y espero que le importe a la gente, aunque es algo vanidoso pensar que tu persona va a interesarle a otros”). El ensayo, pese a esto, no desmerece en ningún momento de la atención del lector, como si en cada capítulo esperara encontrarse con una experiencia compartida, alguna lectura adolescente en común o, simplemente, con un fragmento de sí mismo.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Releo El retrato del artista adolescente. En uno de los pasajes iniciales, Stephen Dedalus se percata de su horrible padecimiento: una suerte de debilidad, de tristeza por el destino de nuestra especie.

"He thought he was sick in his heart, if you could be sick in that place"

sábado, 4 de agosto de 2012

Tolstoy

 "Remember: the only important time is now. The most important person is the one who is next to you, and the most important thing you can do is to be good to those you love. These are the reasons we are here."

miércoles, 1 de agosto de 2012

Cartas a un joven poeta, Rainer María Rilke

Leí hace un par de noches las 'Cartas a un joven poeta' de Rainer María Rilke. Esta pequeña obra literaria, dedicada al joven poeta Franz Kappus, es mucho más que un tractatus sobre la composición poética: es un libro sobre la actitud que debemos tomar ante la vida. Transcribo aquí un fragmento:

"Sea paciente con todo aquello que todavía no está resuelto en su corazón, y trate de amar a sus propias preguntas como a aposentos cerrados, como a libros escritos en un idioma muy extraño. No busque ahora respuestas, no se le pueden dar porque no las podría vivir, y de eso se trata, de vivirlo todo. Por el momento, no viva sus preguntas. Viviéndolas, tal vez un día, casi sin darse cuenta, llegue a las respuestas [...] Acepte lo que venga con gran confianza y con tal de que venga de su voluntad, de alguna necesidad profunda. Tómelo sobre sí y no reniegue de nada."

miércoles, 13 de junio de 2012

El lector común

En las últimas páginas de El lector común, Virginia Woolf visualiza el futuro de los lectores literarios: "Algunas veces he soñado, al menos, que cuando llegue el día del Juicio Final y los grandes conquistadores y juristas y hombres de Estado vayan a recibir su recompensa -sus coronas, sus laureles, sus nombres esculpidos indeleblemente en mármol imperecedero-, el Todopoderoso se dirigirá a Pedro y le dirá, no sin cierta envidia cuando nos vea llegar con nuestros libros bajo el brazo: 'Mira, estos no necesitan recompensa. No tenemos nada que darles aquí. Han amado la lectura'." Para Woolf, el acto de la lectura era absolutamente vital: libro y lector comparten, en todo momento, un destino que trasciende las páginas. El 'lector común' es aquél que lee por amor a la lectura, juzgando con una gran comprensión, pero también con gran severidad.

Eso es, en el fondo, lo que intento hacer en este espacio.