miércoles, 26 de junio de 2013

Alessandro Baricco, Mr Gwyn, Anagrama, Barcelona, 2012.


Italo Svevo estaba convencido de que llegaría el momento en que la escritura vendría a suplantar a la horrible vida verdadera, aquella en la que abundan todos esos días que se escapan hasta formar los años. La profecía de Svevo era definitiva: “la vida será literaturizada”. Nos leeremos y escribiremos los unos a los otros y la realidad se corregirá o se cristalizará. En la actualidad, salvo algunas excepciones (Vila-Matas, Roth, Coetzee, Auster), son pocos los autores contemporáneos que logran verdaderamente hacer de la literatura el núcleo, la médula misma de sus obras. Prevalece más bien una tendencia a la superficialidad, a saturar los textos de citas y referencias gratuitas o, en el peor de los casos, a elegir como protagonistas a escritores o poetas atormentados, como si ello bastara para saldar alguna cuenta pendiente. Hace falta profundidad en el trabajo literario, pero sobre todo una mayor comprensión de la compleja tarea que tiene el escritor entre sus manos. Su materia prima es la vida, y por esta razón, no basta con percibirla o habitarla: es necesario sumergirse en ella, involucrarse con ella, ‘literaturizarla’. Quizá por esto resulta un tanto irónico que Mr Gwyn, la última novela de Alessandro Barrico (Turín, 1958), aborde esta problemática sin poder desprenderse, ella misma, de la superficialidad a la que he aludido; la obra parece criticarse, buscarse, y tal vez la escritura vital que Jasper Gwyn persigue con desesperación es aquella que no terminamos de encontrar en esta novela de Baricco.

Reseña completa en:

http://criticismo.com/mr-gwyn/